La dinámica del ser humano es apasionante: nacemos necesitado de todo para poder depender de los otros y crecer así en esta relación.
Somos, en los primeros años, un proyecto de persona que se va construyendo mediante el amor y la dedicación de los demás.
Entre los animales es diferente: solo algunos días o incluso horas y ya proveen su propia subsistencia.
Nosotros en cambio, nada hacemos solos, todo lo recibimos de los demás. Y este crecimiento por medio del amor continua siempre. La dinámica d nuestro desarrollo es esta: solo crecemos si salimos de nosotros mismos, si nos abrimos al otro y nos entregamos a el.
Podríamos comparar esto con: un barco que, en medio de un lago, quiere llegar ala orilla; lanzamos una cuerda, que se afirma en los demás ( como si fuera un ancla) y vuelve hacia nosotros; sucede entonces el milagro: a medida que tiro de la cuerda hacia mi, me voy acercando a la playa.
Solo recuerden que para vivir plenamente, necesitamos aprender a usar las cosas y amar a las personas... No amar las cosas y usar a las personas.